Los intereses de Estados Unidos sobre Medio Oriente
Los intereses de Estados Unidos sobre Medio Oriente han estado impulsados sobre tres bases fundamentales: limitar la influencia de la entonces Unión Soviética, mantener el acceso del petróleo y además proteger la seguridad de Israel.
La primera de estas ha dejado de ser un problema para Estados Unidos. En primer lugar por la disolución de la Unión Soviética y en segundo lugar, debido a la alta agresividad con la que el presidente, Vladimir Putín, maneja el país, Rusia ha pasado a tener otro rol en el Medio Oriente para el país nortemaericano. Por esta razón ahora este representa más una molestia que una amenaza. Por otro lado, las últimas dos bases continúan siendo pilares fundamentales dentro de los intereses de la Casa Blanca en la región, a quienes, además se le suma la lucha contra el terrorismo depués de septiembre del 2001.
El petróleo del Golfo y los cuellos de botella
"Estados Unidos no depende de las importaciones directas de petróleo de los países del Golfo. Las exportaciones de hidrocarburos de Arabia Saudí y otros países de la región a Estados Unidos no han dejado de disminuir con los años, y las revoluciones del petróleo y el gas de esquisto nacionales las reducirán aún más. Pero el mercado del petróleo es un mercado integrado a escala mundial y cualquier amenaza a los principales productores de petróleo y gas del Golfo, incluidos Irán e Irak, podría tener repercusiones económicas en todo el mundo. El paso seguro de los petroleros y los barcos que transportan gas natural licuado (GNL) a través de los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb y del canal de Suez sigue siendo un imperativo, independientemente de si el cargamento va destinado a China, Japón, Europa o Estados Unidos, De ahí que este último siempre haya respondido con celeridad a las amenazas a los flujos de petróleo, por ejemplo tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990, y que mantenga una fuerte presencia naval en el Golfo." (Ottaway, 2014, p.g. 1)
El país norteamericano, para mantener seguro el acceso del petróleo en esta región, ha dependido de manera histórica del buen mantenimiento de las relaciones sólidas tanto con los países árabes como con Irán. Sin embargo, con la destitución del sha, además, del establecimiento de la República Islámica en 1979, provocó que los lazos con Irán se rompieran y así, el país pasó a ser la amenaza que tenía que ser frenada. De igual manera, la relación con los países árabes del Golfo, desde la invasión a Irak por parte de los Estados Unidos, en 2003, quedó menoscabada. Desde el punto de vista de Arabia Saudita, como también para sus vecinos, la decisión que había tomado Estados Unidos de derrocar a Saddam Hussain sin previa consulta o aviso y sin tener en consideración las consecuencias que esto podría tener para el resto de la región, minó la seguridad en el Golfo al debilitar a la única nación en la región que era lo suficientemente fuerte y poderoso para actuar de contrapeso de Irán. De esta manera, Irak se convirtió en un país incapacitado, inestable y dividico. Esto reforzó la influencia iraní y aumentaron las inspiraciones hemogénicas.
"Para lo países del Golfo, a los que irritaba la insistencia estadounidense en que se celebrasen elecciones democráticas en Irak-lo cual, en su opinión, desestabilizaría aún más el país al incrementar el poder chií y con ello la influencia iraní-, el respaldo de Estados Unidos al derrocamiento de varios regímenes árabes durante la Primavera Árabe fue motivo de indignación. Según la retórica dominante en la región, en Egipto, la administración de Obama no tuvo problemas en dejar en la estacada a su aliado, el presidente Hosni Murabak; en Bahrein estuvo peligrosamente al borde de tomar partido por la oposición chií en un momento en que los países del Golfo están enviando fuerzas de protección para apoyar a la monarquía; y, para colmo, cuando los sirios se levantaron contra el presidente Bashar al Assad, el único gobernante árabe del que querían librarse los países del golfo, Obama no hizo nada" (Ottaway, 2014, p.g. 1)
A pesar de todo, los países del Golfo continúan a la expectativa que Estados Unidos los proteja y provea la seguridad en la región; no tiene a nadie más a quien dirigirse. Sin embargo, se han convertido en aliados desconfiados que tienen dudas sobre la sinceridad del acuerdo estadounidense y están reacios a secundar de manera incondicional el liderazgo de Washington.
El terrorismo como nuevo argumento para la intervención
"El extremismo violento islámico y el terrorismo se han añadido a la ista de preocupaciones fundamentales que subyacen tras la actual política estadounidense y sus intervenciones en Oriente Medio. La lucha contra el terrorismo, que empezó en el norte de Africa con la cruenta guerra entre el gobierno argelino y la oposición islamista en la década de los noventa se ha extendido a todo Oriente Medio a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. El terrorismo seguirá siendo durante mucho tiempo uno de los principales determinantes de las intervenciones de Estados Unidos en la región entendida en sentido amplio, desde Malí a Irak y más allá, pasando por Afganistán y Pakistán." (Ottaway, 2014, p.g. 1)
El esfuerzo por frenar el extremismo islámico y el terrorismo ha llevado a Estados Unidos a enfocar su atención en zonas que anteriormente eran consideradas marginales a su interés. En la historia, la región del Golfo fue importante para el país norteamericano gracias a su petróleo y, Egipto y el Levante, a causa de Israel y de diversas consideraciones estratégicas. La importancia de Magreb era menor, y la que tenía Sahel, estaba incluso por debajo. Por otro lado, las cosas han cambiado, el interés de Estados Unidos en estas áreas se centra en poner fin al terrorismo, por ello, la acción política se rige por principios de carácter militar. En 2002, la Casa Blanca por primera vez empezó con una iniciativa Pan Sahel que reunía a diferentes países bajo el control del Mando Central del Ejército estadounidense. En 2005, esta iniciativa se amplió para que pueda agrupar a más países y pasó a ser llamada como Asociación Transahariana Antiterrorista. Siguió estando bajo control militar, sin embargo, en 2007, pasó a formar parte del Mando Africano o AFRICOM.
"La necesidad de combatir el extremismo violento y la amenaza que supone para Estados Unidos fue también el argumento para intervenir en Irak en Siria desde el verano de 2014. En junio, la organización denominada el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL, o EIIS, ya que en árabe Levante es Al Shams, lo cual dio lugar a las dos siglas) salió de su burlarte en el este de Siria y capturó la ciudad de Mosul en el norte de Irak. Acto seguido proclamó un califato islámico cuyo territorio, como declaraba explícitamente, seguiría expandiéndose. La toma de Mosul acabó con las reticencias de la administración Obama, que lanzó una nueva ofensiva militar en Oriente Medio. Pero los argumentos a favor de la intervención fueron extraordinariamente limitados y defensivos: Estados Unidos tenía que proteger sus intereses y, sobre todo, a su personal en Irak. Por ejemplo, Washington justificó su decisión de bombardear las posiciones de EIIL próximas a una importante presa alegando que si el El la destruía, la inundación provocada amenazaría al personal de la embajada estadounidense en Bagdad, un argumento absurdo teniendo en cuenta la devastación que podría haber padecido el país en caso de rotura de la presa. La bajeza del argumento contrasta marcadamente con la grandilocuencia con que la administración Bush justificó la invasión de Irak en 2003, cuando adujo que el derrocamiento del régimen autoritario de Saddam Hussein pondría en marcha la transformación democrática no solo de Irak, sino de todo Oriente Medio." (Ottaway, 2014, p.g. 1)
La militarización de la política de Estados Unidos en Oriente Medio
La lucha contra el terrorismo continuará siendo una de las principales razones de la política de Estados Unidos y de su intervención en la región. El extremismo islámico violento continuará presente y no se irá de la noche a la mañana. Y, es que no se trata de una organización o de una ideología, se trata de una reacción a los agravios o de un refugio para algunos marginados, o de jóvenes sin trabajo de quienes tienen la aspiración a un mundo mejor. A lo mejor las organizaciones logren desaparecer, actualmente la Al Qaeda de Bin Laden es una sombra de lo que un día logró ser, de la misma manera, otros grupos seguirán apareciendo y el problema subyacente permanecerá.
"Esto significa que el ejército seguirá desempeñando un papel de primer orden en la acción política en Oriente Medio. Incluso cabe la posibilidad de que sea aún mayor, lo cual es un verdadero problema. Ciertamente, frenar un movimiento brutal como es el Estado Islámico, equipado con armamento comprado o capturado y, que ha dado pruebas de su capacidad de conquistar y conservar territorios, exige una intervención militar. No cabe hacerse a ilusión de que la batalla contra el Estado Islámico de Irak pueda ganarse con reformas económicas y políticas y reeducando a los sirios e iraquíes, así como a los combatientes extranjeros que se unen a la lucha, en los auténticos valores del islam. El problema, como dejan bien claro Irak y Siria, reside en que es más fácil emprender una acción militar, sobre todo si no conlleva la presencia de tropas sobre el terreno, que definir una estrategia política viable. No obstante, sin esta última, el impacto de la intervención militar caerá en saco roto" (Ottaway, 2014, p.g. 1)
La Nueva Política de Estados Unidos en la Región
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La nueva política dirigida por el gobierno de Joe Biden ha comenzado a cambiar el paso en el medio oriente. A pesar de las dificultades que se hicieron presente, surgieron los primeros contactos destinados a reciclar y reducir la capacidad nuclear de Irán. Por tal motivo, la ciudad de Viena fue el escenario neutral de las conversaciones que sostuvo la delegación de Teherán con Reino Unido, Francia, Rusia, China, Alemania y la Unión Europea, para retomar el Plan De Acción Integral Conjunto de 2015 (PAIC). Si bien los que representan a Estados Unidos no estuvieron presentes, se les informó minuciosamente por europeos sobre lo que se discutió y los puntos de vista iraníes. Además de ello, se discutió acerca de algunos temas vinculados con la demanda de Teherán que apunta a obtener el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Dichas medidas afectaron la economía iraní, sector minero, y el sector textil que, al final, no sirvieron para el plan que presentó PAIC. Sin embargo, se mencionó que el gobierno iraní tendrá que reducir su producción de combustible nuclear y permitir el acceso de los encargados del OIEA a inspeccionar. Para comprender un poco más este tema, cuando en 2018, Donald Trump había decidido abandonar el PAIC, Irán dejó de lado algunas normas que limitaban los desarrollos de la industria nuclear, hecho que le permitió conseguir artefactos nucleares y, además, le permitió lograr el desarrollo de nuevos diseños de centrífugas y el enriquecimiento de uranio, que hace que la negociación entre Irán y los que forman parte del PAIC, sea crucial.
Por otro lado, Washington intenta, a través de las gestiones del Secretario de Estado, Antony Blinken, llevar a cabo una serie de nuevos objetivos. Si bien, las decisiones del ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no fueron las correctas, estas permitirán de cierta manera, reinsertar ideas pragmáticas y claridad respecto a los nuevos objetivos, aquellos que consistirán en pedir a Irán que acepte los compromisos ya mencionados respecto a su actividad nuclear. Asimismo, también se propuso el recorte de sus desarrollos misilísticos y la terminación del apoyo al gobierno sirio y a grupos extremistas.
Cabe recalcar, que desde el arribo de Joe Biden a la Casa Blanca, se ha puesto en énfasis la defensa de los derechos humanos y el pensamiento mayoritario del Partido Demócrata. Su política en Medio Oriente se ha ido modificando al ritmo de tener nuevas condiciones regionales y cambio en las relaciones de poder. Actualmente, se tiene como prioridad reducir los conflictos existentes e ir por vías diplomáticas y económicas.
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