Afganistán el Tormento de Estados Unidos-OPINIÓN
Fuente: EPA (2021)
El atentado terrorista del 11 de septiembre al World Trade Center y el Pentágono, atribuido al grupo islámico Al-Qaeda, representa un punto de inflexión que marca la historia estadounidense. Esto debido a que tras ver atacado los cimientos de su nación, la potencia mundial - bajo el mando del presidente George W. Bush- decidió dar inicio a la que se denomina la guerra más larga y costosa en la que se ha visto envuelto dicho país, la guerra con Afganistán. El cual era un territorio que se encontraba dirigido por el régimen de los Talibanes, un grupo político-religioso, que sirvió de cobijo a los miembros de Al-Qaeda tales como Osama Bin Laden.
“La paz se logrará ayudando a Afganistán a desarrollar su propio gobierno estable. La paz se logrará ayudando a Afganistán a entrenar y desarrollar su propio ejército nacional. Y la paz se logrará con un sistema de educación para niños y niñas que funcione”.George W. Bush, ex presidente de los Estados Unidos de América- 2001
Al finalizar la guerra, aliados extranjeros mantuvieron su presencia tanto militar como política en el país para ayudar a la formulación de un gobierno estable, y sobre todo de un ejército nacional potente y capaz de hacerle frente a los talibán y otros grupos terroristas, en palabras de generales estadounidenses y británicos “hemos creado un ejército afgano poderoso y capaz”. Esto resulta de suma importancia, pues desde la creación del concepto de Estado se estableció que su legitimidad surge en el empleo de la fuerza, es decir, en el monopolio de la violencia, por lo que poseer un poderoso ejército es imperante para un gobierno estable; claro ejemplo es el de Venezuela, donde en 2019 Guaidó fue proclamado presidente de Venezuela y recibió el reconocimiento de algunos miembros de la comunidad internacional, sin embargo, el poder efectivo esta a manos de Maduro y eso no cambiará mientras este siga teniendo el control de las fuerza armadas y de seguridad.
En ese sentido, después de 20 años con un presidente y ejército establecido, aparentemente la retirada de Afganistán no representaba ningún riesgo. Sin embargo, la toma del poder por parte de los talibán en el 2021 fue inesperada y rápida- ¿Qué sucedió con el “fuerte” ejército de Afganistán?. La realidad es que ya hace un tiempo, dentro del ejército se reportaban casos de corrupción, los cuales no permiten contabilizar el número real de fuerzas. Aun así, el armamento recibido por el ejército afgano sería suficiente, pues Estados Unidos calculó que se habían gastado más de US$88.000 millones en seguridad en este país, más sin embargo, esto no aseguraría que el dinero sea gastado de la manera correcta, sumado a ello, el ejército afgano poseía serios problemas para manipular su fuerza área, por lo que no le habría generado ninguna ventaja; y en realidad Estados Unidos conformaba la ofensiva aérea de Afganistán. (BBC, 2021) Todo esto, llevó al fracaso de Estados Unidos en Afganistán. Tras la retirada de sus tropas del país bajo el grito de una “guerra ganada”, la toma de Kabul, capital del país, fue un evento de cobertura internacional debido a que se suponía que la situación estaba controlada, además dejó incertidumbre sobre el futuro del país. Con ello, se revelaron las falencias de los aliados internacionales para formar un ejército afgano preparado; y en realidad la situación no se desbordaba por la presencia de tropas estadounidenses, lo que generó dependencia militar en el país.
El caos en el país y en el aeropuerto de Kabul dio varios días de cobertura periodística a la expectativa de nuevos movimientos. ¿Estados Unidos se rindió?, la masiva retirada de tropas, teniendo conocimiento de la debilidad del ejército afgano podría significar acaso algo distinto, sin embargo, tanto Biden como otros altos funcionarios del país se niegan a catalogarlo como un fracaso. La desesperación del líder norteamericano al haber estado al mando de la retirada que menguó y puso en duda la superioridad militar del hegemón del mundo. Además, la respuesta de ira e impotencia que el mandatario mostró ante el atentado en el aeropuerto de Kabul es un viaje en el tiempo que nos lleva al atentado del 11s que inició con la llamada “lucha contra el terror”, que coincidentemente impulsó la invasión del país.
Entonces, la retirada es un hecho que - desde nuestro punto de vista- ha sido la peor decisión del mandatario en lo que a materia de política exterior y seguridad de Estados Unidos se refiere, ya que Washington tenía un compromiso con la opinión pública internacional de establecer un Afganistán democrático, consolidado a nivel institucional y con igualdad de libertades para todos sus ciudadanos. No obstante, finalizada la guerra podemos evidenciar que - por un lado- en términos de seguridad internacional la invasión lejos de ser un triunfo para los americanos, ha sido un contundente y humillante fracaso dado a que nunca se logró destruir en su totalidad a Al-Qaeda y el talibán se ha vuelto a enquistar en la élite del poder afgano - de hecho- se encuentran más consolidados que nunca; y - por el otro- en cuanto a calidad de vida para los nacionales del país asiático, no hubo ninguna mejoría.
Ahora bien, ¿por qué se tomó esa decisión?, cuál sería la razón que llevaría a Biden a tomar la decisión de retirarse de Kabul sabiendo que los talibán no habían sido derrotados. La realidad es que, la cantidad de guerras internacionales en las que Estados Unidos se ha involucrado es amplia, y claramente como la historia lo demuestra, parecería ser que participaba en las guerras sabiendo que ganaría lo que le hizo que el hegemón acumule múltiples victorias y poder. Actualmente, la situación no es la misma, los tiempos de victorias fáciles parecerían haber terminado y a esto se suma el resurgimiento de otros actores importantes que quieren sacar del tablero a Estados Unidos como Rusia y China, que poco a poco suman influencia en las áreas de juego estadounidense.
Mantener guerras prácticamente interminables como la de Afganistán es realmente costoso, y más que nada cuando el justificante es el internacionalismo liberal, lo que significa que el supuesto objetivo final es el establecimiento de un orden democrático. Entonces, seguir luchando contra un enemigo reacio a ser vencido resultaba poco beneficioso, pues desde una perspectiva realista el objetivo de Estados Unidos jamás fue establecer una democracia, por lo que seguir gastando recursos en una guerra que no parece próxima a terminar es inútil, además, Biden tenía miras en involucrarse en otros ámbitos. Todo esto lleva a la conclusión de que dejar la guerra es la mejor opción. Claro está, que al fiel estilo estadounidense se justificaría la retirada en una victoria, mencionando que el ejército afgano estaba bien preparado sin revelar todas las falencias que existían que eran ampliamente conocidas por los ocupados en la materia, y en su lugar se criticó al gobierno y ejército afgano por no haberle hecho frente a la toma de Kabul.
Esto no quiere decir que la decisión de retirarse no tenga consecuencias negativas. En efecto, esto ha significado un duro golpe para la percepción de Estados Unidos ante la comunidad internacional. Esto debido a que se ha puesto en tela de juicio la eficacia de su política exterior en lo referente a la lucha contra el terrorismo y derechos humanos. Asimismo, ha proyectado a un país débil y poco fiable sobre todo en aquellas partes del globo donde las consecuencias de guerra podrían ser incluso mayores a las de Afganistán. Lo cual - evidentemente- es un claro retroceso en el objetivo estadounidense de reafirmar su rol como líder mundial.
Jonathan Beale. 2021. Afganistán: por qué los talibanes ganaron terreno tan rápido. BCC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-58196198
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